La obesidad abdominal es un indicador de la falta de sueño.

Una acumulación de grasa en el abdomen puede predecir la aparición de apneas del sueño, según un estudio publicado en la revista norteamericana Obesity.

Mayret Barreto/ @mayretbarreto/ mayretbarreto@gmail.com

        El Síndrome de la Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS) es una patología frecuente que se caracteriza por la dificultad de respiración  intermitente y repetitiva de la vía superior durante el sueño, cosa que origina una interrupción completa (apnea) o parcial (hipoapnea) del flujo respiratorio y, por lo tanto, de la cantidad de oxígeno que llega a los pulmones.

        En un estudio realizado participaron 192 pacientes, de los cuales 152 eran hombres y 40 mujeres; todos ellos manifestaban tener somnolencia, ronquidos durante el sueño y evidencia de apnea nocturna referida por los cónyuges.

        Todos los pacientes fueron sometidos a una polisomnografía nocturna convencional, en la cual se valoraba la calidad del sueño, el flujo de aire respirado, la saturación de oxígeno en sangre, el ronquido, y el movimiento torácico y abdominal. Los investigadores diagnosticaron finalmente SAOS en 124 pacientes (65%). Los 68 restantes fueron considerados como simples roncadores.

        Los investigadores también midieron el peso y la altura de los pacientes para calcular el índice de masa corporal (dividiendo el peso por la altura al cuadrado, kg/m2), la circunferencia del cuello, de la cintura y de las caderas. Dichas mediciones arrojaron que tanto los roncadores como los diagnosticados con el síndrome son pacientes que padecen de obesidad o sobre peso abdominal.

        Esta es una de las razones de que los profesionales de la salud insistan en que se debe descansar 8 horas diarias, no solo por cuidar el sobrepeso sino también para que nuestro cerebro descanse y trabaje de forma eficaz.

Si bien es cierto que el acelerado ritmo de vida que llevamos en la actualidad, en más de una oportunidad nos limita el tiempo y tenemos la falsa creencia que “reduciendo el tiempo de descanso obtenemos un mayor rendimiento del día laboral” esa es una creencia tan común como errónea pues a la larga de que prácticas esta formula de (- descanso + rendimiento) lo que conseguirás es un cuerpo con mayor peso y más cansando.

*La relación entre poco sueño y obesidad puede tener varias explicaciones; ejemplo el desempeño en un trabajo nocturno promueve la reducción de cantidad y de calidad del sueño. En estos trabajadores nocturnos se reporta mayor sobrepeso y obesidad que en la población general, con alta predisposición a enfermedades metabólica, entre otras (Rand, Macgregor & Stunkard, 1999), sugieren que el estar despierto por la noche es un estímulo suficiente para motivar la ingestión nocturna de alimento, tanto en los trabajadores nocturnos como en personas que prefieren desvelarse se ha reportado que la cantidad de comida ingerida durante la noche aumenta, representando aproximadamente el 65% del total del día, mientras que en personas principalmente diurnas el 75% de los alimentos se consumen de día (Westerlund, Ray & Roos, 2009). Un efecto similar reportó un estudio finlandés en niños, en donde se observó particularmente en varones jóvenes con patrones diarios de sueño reducido que consumían mayor cantidad de comidas ricas en energía durante el desvelo (Landhuis, Poulton, Welch & Hancox, 2008). Se sugiere que al igual que con el trabajador nocturno, en niños y adolescentes que duermen poco podría haber mayor propensión al sobre peso y obesidad (Spruyt, Molfese & Gozal, 2011). Existe controversia al respecto, porque en niños el efecto parece ser más bien a largo plazo. Un estudio prospectivo llevado a cabo por Landhuis et al en 2008 reportó que la cantidad de sueño de los 5 a los 11 años de edad correlacionaba positivamente con el índice de masa corporal (IMC) a la edad de los 32 años. Aquellos niños que habían dormido en promedio menos horas diarias de sueño, mostraban sobrepeso y un índice de masa corporal elevado. Otro estudio ha reportado que al sueño reducido se asocian alteraciones metabólicas, entre ellas insulina alta (Guidolin & Gradisar, 2012) aún a corto plazo.

Estudios de seguimiento con adultos también han mostrado una correlación entre las horas dedicadas al dormir y el desarrollo de enfermedades metabólicas. Adultos que duermen menos de 5 horas por noche muestran mayor tendencia al sobrepeso y obesidad que aquellos que duermen en promedio 7 horas, de tal manera que las horas dedicadas al dormir pudieran ser factor predictivo de enfermedades metabólicas y aumento de peso (Spiegel, Tasali, Penev & Van Cauter, 2004).

*Estudios extraídos de www.scielo.org.mx

Muchas personas manejan el conocimiento de como estructurar una alimentación balanceada pero no relacionan la misma con el insomnio; el ingerir alimentos adecuados durante el día, influye en obtener un descanso placentero durante la noche, ademas de la alimentación se debe aprender a drenar y no llevar hasta la cama las cargas laborales y emocionales.

Porque es importante dormir 8 horas diarias

Son incontables las veces en las que escuchamos que “debemos dormir 8 horas u 8 horas y media” para mantenernos saludables. Pero la realidad es que cada cuerpo es distinto y puede regenerar su energía entre 7 u 8 horas diarias, nuestro reloj biológico se programa desde muy niños a descansar durante las noches.

Sin embargo se ha comprobado que dormir menos de 6 horas diarias, el cuerpo se ve afectado, caso contrario sucede cuando se duerme entre 7 u 8 horas, también se debe tomar en cuenta en que el sueño sea realmente reparado y satisfactorio, pues bien se conoce que existen personas que pueden pasar 8 horas acostadas en una cama pero solo duermen la mitad del tiempo y a veces hasta menos.

Recomendaciones mas comunes a la hora de dormir

Existen innumerables soluciones para logras descansar durante la noche, pero en este articulo te traemos las recomendaciones mas comunes para combatir la apnea del sueño:

  • Dejar de fumar, la nicotina esta relacionada directamente con la falta de sueño.
  • Si eres consumidor de cafeína y bebidas afines, limita su consumo hasta solo llegar el mediodía
  • Incorpora a tu rutina antes de ir a la cama alguna actividad relajante, tal como una buena ducha tibia con jabón de lavanda o leer algún libro.
  • Consume una cena ligera recuerda y practica el siguiente dicho “desayuna como un rey, almuerza como príncipe y cena como mendigo”
  • Realiza tu ultima ingesta de alimentos por lo menos 2 horas antes de acostarte a dormir.
  • Aleja de tu área de descanso los aparatos electrónicos que impidan concebir el sueño.
  • Prepara un té tibio, puede ser de limoncillo con malojillo, de manzanilla o el popular té llamado dulces sueños.

Respira profundamente, intenta limpiar tus pensamientos y date el permiso de dormir para descansar y reparar tus energías. Dulces Sueños!


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